martes, 20 de enero de 2009

Venganza


Al ver la alegría que inunda al pueblo estadounidense y de la cual muchos quisieran sentirse parte por la conjunción de esperanza y de sueños de tanta gente que toman cuerpo en un solo hombre que asumirá la presidencia, permítanme un minuto de venganza. Quisiera que en un minuto a cada una de esas personas inundadas de felicidad les recorra el cuerpo el frío del arrebato de la fe, la angustia de sentir que no es posible creer en un mundo mejor, que se sientan perseguidos, prisioneros, torturados, bombardeados por la ira de quien te cree un peligro, sólo por un minuto. Sea esto en nombre de todos quienes han visto morir sus sueños producto de las innumerables intervenciones de aquel país que hoy se regocija de contento.