miércoles, 4 de junio de 2008

En Pica un fin de semana.


No sé cuantas veces he ido a ese lugar. La falta de memoria me demuestra que no podría hacer hoy una cronología detallada de mi vida, sino una subjetiva narración de lo que mi cabeza quizo retener. Lo que sé es que en Pica he estado varias veces, a lo menos cinco, y antes de este fin de semana la distancia temporal de la última vez es aproximadamente de 14 años. Pero sin duda la ocasión más importante fue en el año 1989, cuando en 2° medio hicimos un paseo en carpas a este magnífico lugar, mi memoria sabiamente atesoró recuerdos de aquella vez y no haré una narración de cada una de aquellas cosas que recuerdo, sólo les transmitiré imágenes de un grupo de jóvenes de 15 años con vivencias de pampa, con una profesora a todo dar que se atrevía "a sacar a sus niños", la música del disco "Corazones" de Los Prisioneros y múltiples sentimientos entrecruzados entre todos quienes compartimos aquella experiencia. Era imposible que no vinieran a mi vivencias anteriores en esta última visita al oasis. Pero las percepciones cambian. En aquel tiempo no noté que no existía locomoción interna, por la costumbre que teníamos todos a caminar en María Elena y las distancias esta vez se me hicieron mas largas. Sin embargo hubo algo más importante que había olvidado y que Pica me recordó: EL SOL, el sol en la piel, ese sol al que estaba tan acostumbrada en la pampa, el que no rehuía, sino que buscaba sentada en una roca en plena mañana, el que me descubrió pálida y me tostó saludablemente en estos dos días de paseo. Pero por supuesto que no se puede dejar de mencionar la maravillosa agua de la cocha, tibia y transparente de la que no nos salimos hasta que cerró el resbaladero a las 21:30 porque su calidez contrastaba con el frío del ambiente y daba pavor salirse para morirse de frío. Otra cosa inevitable fue disfrutar de los sabores tan particulares de este delicioso lugar, de sus naranjas, mangos y guayabas de los típicos dulces, de los jugos y helados naturales. Y todo fue idea de mi hija, que pidió un paseo familiar de regalo de cumpleaños y contó los días desde hace dos meses para que llegara Junio. Al volver a Iquique, parecía más grandiosa aún la travesía, porque nos recibió el cotidiano paisaje húmedo y frío de la tarde que no parece tener nada en común con el de Pica, a pesar de la corta distancia que los separa.

5 comentarios:

Penelope Glamour dijo...

Casi se me olvida que he ido dos veces a Pica. La última ocasión pasé mi cumpleaños allá hace como tres mil años, el 94.

Qué linda tu hija, que te pidió ese regalo. Me cayó bien, yo también hago una cuenta regresiva antes de mi cumple. Este año voy a optar por el paseo.

Decidido.

Un besote
PD: Te mandé la invitación a Jaiku!

Aspacia de Mileto dijo...

Hay unos dulces que a mi hermana le encantan (yo los encuentro muy malos) que son de Pica.
No recuerdo cuando fue la última vez que fui, durante los años que viví en el norte íbamos bien seguido, pero más que la cocha, lo que gustaba y me sigue fascinando es simplemente sentarme a mirar la inmensidad del desierto, ojala sola, sintiendo el silbido del viento como unica melodia de fondo

Ita, que es Jaiku? Me suena a alguna cuestion de anime japonesa, jajaja

PIMIENTA dijo...

Es que para un nortino(a), y pampino(a) más encima ver ese poquito de agua es alucinante(imagina al sediento arrastrándose por la pampa), en María Elena la manifestación acuosa más cercana es el rio Loa, ¡Y más agua se vé corriendo por las calles de Viña en un día de lluvia!, por eso aquel paseo en Ens. Media que menciono fue tan importante.

Aspacia de Mileto dijo...

Era Mamiña, no Pica. Los dulces malos eran de Mamiña, jajaja.

Ni siquiera puedes imaginarte lo de acuerdo que estoy contigo con respecto a tu opinión de los profes (post en mi blog).

Nunca me olvidaré de un alumno llamado Marcos, de quinto básico, cuando trabajaba en Renca,que llegó llorando adonde estaba yo y me abrazó. Su amigo me dijo lo que le pasaba "Tía, la Beatriz dice que el Marcos no puede jugar porque viene de un campamento y los de los campamentos son cochinos"

Creo que nunca habia visto la realidad tan de golpe. Y en mi eterna persecución, pensé (y pienso) que los profes somos responsables de no cambiar este tipo de cosas, o al menos de no hacer todo lo que esta en nuestras manos.

César Abarca Gutiérrez dijo...

CHUPALLA SAMMY
ESTUVISTES EN PICA Y NI SIKIERA ME VINISTES A VER...POR DIOS
NUNCA TE OLVIDO
CÉSAR ABARCA G
FONO 341686